El Blog de Capitalismo Consciente

Cultura = ventaja competitiva

En las grandes empresas, en las organizaciones conscientes, la consecución de la ventaja competitiva no se plantea como una mirada al exterior. No tiene tanto que ver con la adquisición de las últimas herramientas tecnológicas o el seguimiento de los principales competidores como con desarrollar las capacidades internas. Los líderes del capitalismo consciente saben que la grandeza es más una cuestión de decisiones acertadas que algo sujeto a las circunstancias.

ventaja competitiva

Créditos fotográficos: LoveTheWind

Cuando se construye algo grande cada respuesta cuenta, cada acción tiene sus consecuencias y no hay que dejarse engañar por los atajos que, aunque pueden conducir a un éxito momentáneo, no garantizan la ventaja competitiva sostenible; ni sucumbir a la tentación de apartarse del camino que marca la ética a cambio de una promesa de dinero, poder o fama. Existe una alternativa basada en la confianza y el respeto mutuo que consigue impulsar al negocio de manera duradera.

 

Personas, cultura y ventaja competitiva

Por supuesto, es imprescindible tener en cuenta los resultados financieros, claro que hay que estar actualizado en cuanto a los últimos avances que pueden aplicarse para optimizar procesos; pero mucho más relevante es hacer la transición hacia una nueva forma de dirigir en que los medios cuentan tanto como los fines. Eso es el éxito sostenible y es la base de una estrategia que huye de la limitación de los objetivos y metas a corto plazo y se compromete con otras ideas, más en línea con su sensibilidad, como son el beneficio de las personas y del planeta en que vivimos.

En su obra “La empresa consciente” Fredy Kofman lo expresa diciendo que “para lograr el liderazgo integral de una empresa es necesario utilizar las herramientas que permiten recorrer con destreza los ámbitos de la individualidad, la cultura y el planeta“. Y es este tipo de liderazgo, que se agarra a un imperativo de gestión característico donde se busca el crecimiento de cada individuo, origen del beneficio individual y colectivo,  porque las personas que logran el apoyo necesario para desarrollarse:

Se comprometen de forma más honesta con el propósito de la organización.

Mejoran sus habilidades y capacidades, impactando muy positivamente en los resultados de negocio.

Aumentan su creatividad, al conectar con su yo más profundo, el que les permite abstraerse de los estadios de conocimiento más básicos e ir más allá.

Esto es lo que la empresa debe buscar al desarrollar su cultura corporativa y así es como lograrán una ventaja competitiva más sólida y duradera. Pero, para conseguirlo, desde el primero hasta el último miembro de la organización ha de creer firmemente en la visión compartida.

Por eso, para las organizaciones conscientes, la cultura es el vehículo que impulsa al éxito, porque, como afirma Fredy Kofman,sin importar de qué tipo de empresa se trate, el único modo de generar una ventaja competitiva y rentabilidad en el largo plazo es atraer, desarrollar y retener a los empleados talentosos“. Y eso se logra en base a los siguientes pasos:

  1. Ser consciente de que los patrones habituales están limitando el rendimiento de la organización: hay que poner el foco en las personas y su desarrollo, en vez de en otros asuntos que son secundarios y no apoyan el crecimiento sostenido del negocio.
  2. Tomar la decisión de romper con ellos y todo lo que significan: innovar en esta línea puede suponer marcar la diferencia y, muchas veces, eso es suficiente para atraer el talento a la organización, perfiles que, tras el cambio, sí que perciben que sus valores están alineados con la nueva cara del negocio.
  3. Definir nuevas medidas y construir sobre ellas: desde los programas de formación a la revisión de los planes de carrera, de una mayor flexibilidad laboral a la implementación de nuevas herramientas que doten de autonomía a los usuarios. Así se consigue retener el talento.
  4. Como líderes, asumir la responsabilidad incondicional de las consecuencias del curso tomado: la cultura es el pilar de las empresas conscientes, donde debe haber un líder consciente y responsable que marque la diferencia por su sensibilidad, integridad, humildad, intuición, honestidad, capacidad de negociación, interés por la colaboración con otras personas y un profundo conocimiento de sí mismo, complementado por altos niveles de dominio emocional.

Al fin y al cabo, como Jim Collins afirma en su libro “Empresas que sobresalen”, la excelencia no es un producto de las circunstancias. La excelencia es una elección consciente. Y, desde la consciencia se decide optar por la vía más constructiva y poner la vista en el largo plazo para trabajar de forma colaborativa hacia el desarrollo del activo más valioso de cualquier negocio, las personas.

 

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