El Blog de Capitalismo Consciente

Del ego a la consciencia, evolución en los objetivos de una empresa

¿Cómo se deben marcar los objetivos de una empresa?

¿Cuáles son tus metas en la vida? ¿Formar una familia, sentir que aportas algo al mundo, prosperar en tu puesto de trabajo, ser feliz…? Incluso aunque tu primera respuesta sea aumentar tu poder adquisitivo, profundizando más en este objetivo, descubrirás que conseguir una mayor riqueza no es el propósito en sí mismo, sino el medio para llegar a otros resultados, como poder dotar a tus hijos de una mejor formación, vivir en una casa con todas las comodidades o, simplemente, conseguir mayor éxito y reconocimiento profesional. En el post de hoy nos centramos a abordar cómo se deben marcar los objetivos de una empresa.

¿Por qué las empresas iban a ser distintas? Por supuesto que la rentabilidad es clave dentro del Capitalismo Consciente, pero no debe ser el único propósito. El respeto por el planeta y la sociedad no son –ni deben serlo- incompatibles con la generación de beneficios económicos.

Al contrario; si ampliamos la perspectiva de los objetivos de una empresa hacia estos tres pilares, mejoraremos el conjunto de la compañía, puesto que el beneficio que aportemos a todos los stakeholders será revertido en la organización.  

“Un negocio que no produce nada salvo dinero, es un mal negocio”. Henry Ford

objetivos de una empresa

Del “yo”, el “nosotros” y el “ello”

En su obra La empresa consciente. Cómo construir valor a través de valores, Fredy Kofman –uno de los mayores impulsores del Capitalismo Consciente- establece la necesidad de aunar tres dimensiones en el seno de las organizaciones:

  • El “yo”, referido a los aspectos psicológicos y conductuales de cada individuo.
  • El “nosotros”, que comprende las relaciones interpersonales que se generan como parte de la actividad de la empresa.
  • El “ello”, concerniente a los aspectos técnicos de la compañía.

El equilibrio entre el ámbito impersonal, interpersonal y personal es clave para el desarrollo empresarial, ya que si no conseguimos resultar atractivos para todas las partes involucradas en la actividad el fracaso está asegurado. ¿Cómo vamos a lograr que los empleados estén motivados y sean productivos si permanecemos ajenos a sus necesidades? ¿Cómo vamos a contentar a los inversionistas si no alcanzamos la rentabilidad esperada? ¿Cómo vamos a esperar que la sociedad nos elija si no aportamos valor al mundo?

“Aunque pueda parecer contradictorio, la mejor manera de maximizar los beneficios a largo plazo es no convertirlos en el objetivo principal de la empresa”, John Mackey, CEO de Whole Foods Market.

Para Kofman, las organizaciones deben explotar su parte espiritual. De nada sirve seguir un modelo económico egocentrista, donde todo gira en torno a los intereses individuales de las personas o las entidades, pero tampoco basta una visión etnocéntrica, en la que pensemos en los beneficios de nuestra comunidad, o ecuménica, que ponga énfasis en los valores universales.

El Capitalismo Consciente va un paso más allá y entra de lleno en el plano espiritual, experimentando “un sentido de conexión con los demás que trasciende la aparente separación de las distintas entidades” y promueve la cooperación de todas las partes implicadas, en mayor o menor grado, en la actividad empresarial.

Y no, esta concepción de la empresa consciente no es un oxímoron, sino que ha estado ahí desde el origen del capitalismo, aunque haya sido olvidada por muchos directivos. De hecho, Adam Smith, fundador del liberalismo económico, creía que las compañías deben cuidar al resto de stakeholders y basarse en la fórmula del Win to Win: “Dame lo que deseo y tendrás lo que deseas, ese es el significado de cualquier oferta”, escribía el autor en 1776 en su obra La riqueza de las naciones.

El propósito elevado

Surge así la necesidad de reinterpretar el capitalismo, incluyendo un propósito elevado entre los objetivos de una empresa.

objetivos de una empresa

Como explica John Mackey en El Capitalismo Consciente. El surgimiento de un nuevo paradigma de los negocios, las compañías deben asumir y comprender la interconexión que existe en el mundo en el que operan. Una dependencia que, debido a la globalización, va en aumento, haciendo más acuciante si cabe la importancia de incluir responsabilidad social y ecológica en los planes estratégicos de las organizaciones.

“Si deseamos que las empresas alcancen su máximo potencial en el siglo XXI, deberemos crear un nuevo paradigma de los negocios que se aleje de los simplistas modelos mecanicistas o industriales y avance hacia aquellos que abarcan las complejas interdependencias de los diversos grupos de interés”, recomienda el fundador de Whole Foods Market.

Solo mirando hacia un propósito elevado basado en valores y principios éticos que vayan más allá de la rentabilidad, conseguiremos el compromiso e implicación de los trabajadores, los clientes, los proveedores, los accionistas y la sociedad, en general.

Objetivos de una empresa: construyendo valores

¿Y cuáles son estos nuevos fundamentos empresariales? Parafraseando a Kofman, ¿cómo construimos valor a través de valores? Para el Capitalismo Consciente, los objetivos de una empresa deben asentarse sobre los siguientes principios.

  • Responsabilidad incondicional. Todos y cada uno de nosotros somos protagonistas de los acontecimientos; somos los responsables, no las víctimas, de modo que nuestras acciones van a determinar cómo se desarrollen estos.
  • Integridad esencial. Obviamente, el hecho de que seamos dueños de nuestros actos no significa que siempre vayamos a obtener lo que deseamos, ya que existen factores externos que no podemos controlar. Lo único que nos queda entonces es actuar con integridad, saber que hemos hecho todo lo posible y hemos actuado con honestidad.
  • Comunicación auténtica. En los negocios conscientes, las personas hablan con franqueza y escuchan activamente. Solo manteniendo una comunicación transparente y bidireccional podremos llegar a conclusiones eficaces.
  • Competencia emocional. Importa lo que decimos, y también cómo lo decimos. Las empresas conscientes promueven la asertividad entre sus miembros y desarrollan la inteligencia emocional de directivos y trabajadores para que el entendimiento entre uno y otros sea óptimo.
  • Coordinación impecable. Las empresas funcionan como un engranaje y todas las piezas deben realizar su labor para obtener resultados. De ahí la importancia de que todos y cada uno de los implicados en la actividad empresarial se coordinen a la perfección.
  • Liderazgo honesto. Si un negocio se representa como un motor, los directivos deben convertirse en la chispa que da impulso a toda la maquinaria. El Capitalismo Consciente requiere de líderes inspiradores que motiven al resto de personas y potencien el talento individual en aras del éxito colectivo.
  • La humildad ontológica. Comprender frente a imponer; aprender frente a controlar. En las organizaciones conscientes, todos los miembros, independientemente de su cargo, deben adoptar una postura humilde, abierta a otras opiniones y con capacidad de ampliar sus conocimientos.
  • Negociación constructiva. ¿No nos damos cuenta de que mientras seguimos debatiendo quién lleva la razón estamos perdiendo tiempo, esfuerzo y dinero? Una empresa consciente evitará discutir sobre quién tiene la culpa y se centrará en la búsqueda conjunta de soluciones para conseguir ese propósito elevado.
  • La voluntad de servicio. Los negocios más exitosos son aquellos en los que sus fundadores y empleados aman lo que hacen por encima del beneficio económico que puedan obtener. Es la voluntad de servicio lo que impulsa la economía.
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