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Cómo integrar al autónomo colaborador en la empresa consciente

Las propias demandas de una mayor flexibilidad por parte tanto de los profesionales como de las empresas están provocando que la figura del autónomo colaborador esté cobrando cada vez más fuerza en el mercado laboral internacional.

El mercado freelance en datos

Así, según el informe Intuit 2020, para ese año, más del 40% de los trabajadores de Estados Unidos lo hará bajo el modelo de freelance, es decir, como profesionales independientes que prestan sus servicios a diferentes empresas. En Europa, la tendencia es similar, especialmente en Alemania, Italia y España, países donde existen más colaboradores autónomos en relación a la población, según el estudio Freelancing en Europa, elaborado por Twago durante el primer semestre de 2016.

Y este cambio en la forma de relacionarse con el capital humano no acaba más que empezar. En este sentido, más de la mitad de las empresas españolas prevé aumentar el número de proyectos encargados al autónomo colaborador y las ofertas de empleo para este tipo de profesionales se ha multiplicado por diez desde 2008, según el estudio Estado del mercado laboral en España, publicado por InfoJobs ESADE en mayo de 2016.

autónomo colaborador

La integración del autónomo colaborador

La externalización del trabajo a través del autónomo colaborador es ya un hecho que implica la necesidad de las empresas de adaptar su cultura organizacional a este nuevo escenario.

Entra en juego una nueva figura, a caballo entre los conceptos tradicionales de proveedores y trabajadores, con exigencias propias que deben ser satisfechas por las compañías para contar con su compromiso. Como señalan Raj Sisodia y John Mackey en su libro Conscious Capitalism, “contar con grandes proveedores y mantener una relación saludable con ellos es un punto crítico para conseguir una ventaja competitiva y un éxito empresarial a largo plazo”, idea que debe ser extendida al autónomo colaborador.

¿Cómo puede una empresa desarrollar una cultura del cuidado e integrar a estos nuevos profesionales en el propósito elevado de la compañía?

  • Comprender las necesidades de los freelances. Las demandas del autónomo colaborador son distintas del trabajador por cuenta ajena. Así, un freelance seguramente desee grandes dosis de libertad a la hora de realizar su trabajo, flexibilidad completa a través de un desempeño por objetivos y autonomía. Es importante conocer cuáles son los requerimientos de este grupo de profesionales para poder satisfacerlos.
  • Incorporarlos al día a día de la compañía. A pesar de que legalmente el autónomo colaborador está desligado de la organización, si queremos contar con su implicación y compromiso con nuestro proyecto debemos integrarlos dentro de la rutina diaria. No se trata de enviarles unas directrices sobre el trabajo que tienen que realizar, sino de invitarlos a reuniones de equipo, escuchar sus propuestas, mantenerlo al tanto durante el proceso de toma de decisiones y darle a conocer la empresa, sus valores y propósito elevado.
  • Escuchar sus ideas. La cultura del cuidado del colaborador externo incluye el desarrollo de un feedback muy similar al que se mantiene con la plantilla. Estamos ante profesionales preparados y, en muchos casos, altamente cualificados, que tienen mucho que aportar, así que es vital que abramos la puerta a sus sugerencias y peticiones.
  • Reconocer el trabajo. El autónomo colaborador no deja de ser un profesional individual, igual que los empleados, por lo que es importante aumentar su motivación a través del reconocimiento de su trabajo. De este modo, conseguiros estrechar los lazos con el freelance y conseguir un vínculo estable y recíproco.

Como señala Fredy Koffman en su libro La empresa consciente, “ningún líder logra el éxito sin el compromiso de sus colaboradores”, ya sean externos o internos.

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