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Por qué leer a Goleman te ayuda a ser un líder consciente

Todos los individuos tienen en su mano la posibilidad de influir en las reacciones emocionales de los demás. Un líder consciente sabe identificar, moldear y controlar sus propias respuestas emocionales para mejorar la calidad de su relación con otras personas. El liderazgo consciente trabaja por avanzar hacia la maestría emocional.

Es necesario plantearse este compromiso para poder abrirse a entender las conexiones existentes con los otros, partiendo de un mejor conocimiento de uno mismo. Pero no hay que quedarse en la introspección hacia las propias emociones, sino que hay que tratar de dar el paso y bucear en las emociones que impulsan las interacciones con los demás. ¿El objetivo? Comprender las emociones, cómo operan y lograr ser más eficientes en momentos de desafío.

 

Cómo estar en contacto con las propias emociones. Líderes con inteligencia emocional

La inteligencia emocional es un eslabón crítico en la cadena de reacción de un líder consciente. Según Daniel Goleman, “si se la compara con el coeficiente intelectual y la pericia, la maestría emocional es doblemente importante“. Para el autor, esta capacidad se divide en cinco dominios:

  1. Conocimiento de las emociones.
  2. Gestión de las propias emociones.
  3. Automotivación.
  4. Identificación y comprensión de las emociones de otras personas.
  5. Gestión de las relaciones.

Fredy Kofman las relaciona con la consciencia del liderazgo cuando expresa que “las habilidades básicas que nos permiten trabajar sobre nuestras emociones son cinco: la autoconciencia, la autoaceptación, la autorregulación, la autoindagación y la autoexpresión“. Para él, “la incompetencia emocional se convierte entonces en una importante desventaja para el liderazgo“.

Y es que, la inteligencia emocional no es un medio para “controlar” las propias emociones; sino una vía de estar en contacto con ellas, poder regular y reorientar las emociones negativas y abrazar las positivas. Identificar, sincronizar y reconducir. Saber controlar los impulsos y minimizar la negatividad es necesario para poder evitar el dramatismo, no ponerse en el papel de víctima, dar el beneficio de la duda a los demás y no juzgar. Como dice Daniel Goleman,”en el caso de que usted forme parte del equipo directivo, tendrá que determinar si su empresa promueve o desalienta este tipo de competencias porque, en el primero de los casos, la organización será más eficaz y productiva“.

Entender esto permite crecer como líder, ser más consciente y tener interacciones más positivas con compañeros de trabajo, superiores, empleados y también con todas las personas con las que se mantienen relaciones en la esfera personal. Además, desarrollar la inteligencia emocional hace posible:

– Enfrentarse a situaciones complicadas desde la proactividad.

Manejar el estrés más efectivamente y saber mantener la calma.

Aumentar la resiliencia y mejorar la capacidad de recuperación.

Expresar emociones complicadas de una manera positiva.

Según Fredy Kofman, para desarrollar la maestría emocional “primero, debemos comprender qué son las emociones y cómo operan. Segundo, debemos considerar que las emociones son un arma de doble filo. Por una parte, pueden descarrilar nuestros procesos mentales. Por la otra, sin ellas no hay motivos para pensar. Las emociones son absolutamente necesarias para la racionalidad.”

Porque cuando se tienen habilidades emocionales se puede trabajar sobre las emociones de los demás. Algo que, como líder, puede hacerse de cinco formas diferentes:

  1. Reconocimiento.
  2. Comprensión.
  3. Influencia.
  4. Indagación.
  5. Escucha.

Avanzar hacia la maestría emocional “no significa sólo ser amable ni dejar al descubierto todas muestras intimidades“, como advierte Daniel Goleman; sino que, como afirma el especialista en neurobiología Antonio Damasio, “la racionalidad depende de un sistema de regulación más profundo que consiste, en gran medida, en emociones y sentimientos“, y es la conexión con ellos la que hace posible comprenderlos, gestionarlos y emplearlos para participar de forma positiva y orientar con éxito con las de los demás. No hay que quedarse en conocer e identificar, sino que hay que seguir los consejos de Goleman y practicar la competencia emocional.

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