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Liderazgo empresarial: los 5 factores emocionales claves

Los estudios científicos sobre liderazgo empresarial apuntan a que el cociente intelectual solo representa un 20% del éxito empresarial, mientras que el 80% restante procede de otras variables, entre ellas y en gran medida, la inteligencia emocional. Pero, ¿qué supone en concreto el EQ?

Daniel Goleman, autor del aclamado libro Inteligencia Emocional –entre otros título sobre la materia- y uno de los mayores impulsores de este concepto, considera a este conjunto de habilidades como una “herramienta inestimable para comprender la productividad laboral de las personas, el éxito de las empresas, los requerimientos del liderazgo y hasta la prevención de los desastres corporativos”. En este sentido, Raj Sisodia y John Mackey, en su obra Conscious Capitalism, sostienen que “podemos aprender mucho sobre nosotros mismos siendo conscientes de nuestras propias emociones y comprendiendo por qué las estamos experimentando”.

Liderazgo empresarial: los 5 factores emocionales claves

Una necesidad que aumenta en el ámbito del liderazgo pues, de acuerdo con el doctor en Psicología de la Universidad de Harvard, “la inteligencia emocional es el ‘sine que non’ del liderazgo”.

Ahora bien, ¿cuáles son las habilidades que aglutina un líder emocionalmente inteligente? ¿Qué aspectos emocionales separan un liderazgo empresarial sobresaliente de otro mediocre? En concreto, en su trabajo La inteligencia que hace triunfar a las empresas, Goleman descompone el EQ del líder extraordinario en cinco factores:

  • Autoconsciencia. Esta característica del liderazgo empresarial de alto nivel supone un profundo conocimiento de uno mismo, de cómo nos afectan las emociones tanto a nosotros mismos como al resto de personas y de cuáles son nuestros valores y metas. Así, los directivos con EQ superiores son conscientes de sus virtudes y defectos, de sus puntos fuertes y debilidades, de sus necesidades y logros, encontrando un equilibrio honesto entre la excesiva autoexigencia y la extremada vanidad y consiguiendo aportar soluciones concretas a las respuestas emocionales propias y ajenas de cada momento. Por ello, los líderes conscientes actúan bajo parámetros de franqueza, realismo y capacidad de autocrítica.
  • Autocontrol. Estamos inexorablemente afectados por nuestros impulsos biológicos; por ejemplo, un hecho que nos desagrade activará una respuesta neuronal automática e inevitable en nuestro cerebro. Pero, si bien no podemos impedir estas reacciones, sí que podemos controlar la reacción posterior, dejando de ser “prisioneros de nuestros sentimientos”. En este sentido, el liderazgo empresarial requiere también de una alta dosis de autocontrol que permita canalizar la energía negativa o positiva y transformarla en una respuesta consciente y útil que promueva la creación de ambientes de confianza y honestidad con el equipo e incremente la capacidad de adaptación a los cambios.
  • Motivación. Como señala Goleman, “quienes tienen potencial de líderes están motivados por el profundo e inextricable deseo de lograr objetivos por el simple placer de conseguirlos”. En consecuencia, el liderazgo empresarial emocionalmente inteligente se caracteriza por poseer altos niveles de pasión, energía, deseos de autosuperación, optimismo, compromiso y persistencia.
  • Empatía. Este factor emocional supone ser considerado con los empleados y sus sentimientos en el proceso de toma de decisiones y, según Goleman, es especialmente importante en el liderazgo empresarial actual debido a “la proliferación de los equipos, el trepidante ritmo de la globalización y la creciente necesidad de retener a los talentos”.
  • Habilidades sociales. El último elemento que conforma la inteligencia emocional en el liderazgo empresarial consiste en el desarrollo de habilidades sociales. ¿Cómo se aplica esta idea a la práctica? Como puntualiza el autor, “no consiste solo en un derroche de simpatía, sino que parte de la simpatía con un fin concreto: orientar a la gente en la dirección que uno quiere”. Por ello, los directivos con altos EQ son capaces de crear equipos multiculturales, multigeneracionales y multidisciplinares y encontrar el nexo entre todos los miembros para conseguir que el grupo avance en la misma dirección.
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