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Los ocho niveles del líder al dirigir una empresa

¿Qué diferencia a los grandes líderes de los mediocres a la hora de dirigir una empresa? Según sostienen David Rooke y William R. Torbert, autores del estudio Seven Transformations of Leadership, desarrollado durante 25 años a partir de la encuesta a decenas de miles de profesionales y publicado por Harvard Business Review, “lo que distingue a los líderes no es tanto su filosofía de liderazgo, su personalidad o su estilo de gestión, sino más bien su lógica de acción interna, es decir, cómo interpretan su entorno y cómo reaccionan al mismo cuando se cuestiona su poder o seguridad”.

En este punto, hay mucho trabajo por hacer, pues la investigación desvela que el 85% de los directivos son líderes convencionales, frente al 5% de ejecutivos que alcanzan el nivel de líderes conscientes.

Ahora bien, los expertos insisten en que los líderes no nacen, sino que se hacen, lo que permite a los directivos desarrollar nuevas habilidades y subsanar sus carencias, mejorando en consecuencia su capacidad para dirigir una empresa. En este sentido, Barret C. Brown, en su artículo The Future of Leadership, sostiene que el aprendizaje vertical facilita este proceso de mejora, ayudando a los ejecutivos “a transformar el cómo piensan, sienten y comprenden el mundo, y desarrollando una mayor complejidad mental e inteligencia emocional”.

dirigir una empresa

Esto no quiere decir que un directivo con las habituales habilidades de liderazgo vaya a convertirse en un líder consciente de un día para otro. Como en todo proceso, esta transformación es progresiva, distinguiéndose siete etapas o niveles distintos, según Rooke y Torbert, a los que posteriormente los autores añadieron un octavo nivel superior.

Nivel 1: el oportunista

Se trata de aquellos directivos centrados en sus propias necesidades y autoprotección. Son personas egocéntricas y manipuladores que usan su posición de poder para satisfacer sus propios intereses, sin importarle las consecuencias que sus actos generen en la empresa o los miembros de los grupos de interés.

Justifican sus errores constantemente, sin asumir su responsabilidad y son incapaces de aceptar la crítica o puntos de vista que no coincidan con el suyo, convirtiéndose por todos estos motivos en la antítesis de lo que se concibe como un líder. Por suerte, solo el 5% de los directivos se integran dentro de este grupo.

Nivel 2: el diplomático

Son aquellos que concentran sus esfuerzos en desarrollar el comportamiento socialmente esperado de ellos, por lo que su visión se fija en el paso y el presente.

Este grupo, representado por el 12% de los encuestados, busca encajar, por lo que evita los conflictos, actúa diligentemente y siguiendo las normas y aparenta interés por el Capitalismo Consciente para mantener las apariencias.

Entre sus fortalezas destaca su diplomacia, que le ayuda a mantener buenas relaciones con el equipo, mientras que, como limitaciones, posee una limitada capacidad para analizar si las cosas se hacen bien o mal y muestra contradicciones entre lo que promulga y sus actos.

Nivel 3: el experto

Este tipo de líderes comprenden el grupo más nutrido de todos, con un 38% de los participantes en la investigación.

Se caracterizan por justificar su liderazgo en su experiencia y eficiencia y guiar sus decisiones en base a la lógica, la razón y los hechos empíricos.

Su perfeccionismo les lleva a ser grandes profesionales en sus áreas, aunque su sentido puramente racional les dificulta aceptar ayuda y comprender otros puntos de vista, por lo que suelen tener una visión limitada de cómo dirigir una empresa.

Nivel 4: el conseguidor

El objetivo de estos líderes (el 30% de los encuestados) es cumplir objetivos y tener éxito. La efectividad es una de las palabras que más les satisfacen y tiene la capacidad de coordinar múltiples áreas para alcanzar las metas fijadas.

Este tipo de liderazgo es muy pragmático y funciona con solvencia en las funciones de management. En cambio, su fijación por los resultados les impide, en muchas ocasiones, valorar el proceso llevado a cabo para conseguirlas.

Nivel 5: el redefinido

Uno de cada diez directivos pertenece a este sector de líderes que empiezan a plantearse su papel dentro de la organización, analizando la forma en la que interaccionan con el sistema a la hora de dirigir una empresa.

Dado que estos ejecutivos cuestionan sus actitudes y decisiones, son más proclives a superar el convencionalismo y desarrollar soluciones creativas ante los problemas, haciendo partícipes a los miembros de su equipo y al resto de stakeholders. Como limitaciones, pueden ser excesivamente idealistas, llevándoles a discusiones fútiles y entrar en conflicto en defensa de sus convicciones.

Nivel 6: el transformador

Por el contrario, en este nivel de liderazgo que se da en el 4% de los casos, los directivos son capaces de establecer un equilibrio entre su espíritu crítico y el pragmatismo necesario para dirigir una empresa. Apuestan por el desarrollo propio y de su equipo como forma para conseguir una transformación profunda de la organización.

De este modo, los líderes transformadores cuentan con un enfoque proactivo y buscan la integración de los aspectos económicos, sociales y medioambientales de la compañía, en la línea del Capitalismo Consciente.

A pesar de que este liderazgo es capaz de cambiar los valores y conductas y mejorar el impacto de la empresa en la sociedad a largo plazo, le resulta difícil visualizar los procesos para conseguir beneficios a corto plazo.

Nivel 7: el alquimista

En este nivel de liderazgo, el ejecutivo consigue alinear la conciencia, el pensamiento, la acción y los efectos de la misma, aunque solo el 1% de los líderes se encuentran en este punto, en el que su desempeño logra transformar toda la sociedad, tanto a corto como a largo plazo, integrando los aspectos materiales y espirituales existentes en una organización. Pasan del dicho al hecho, con una gestión activa basada en la transparencia, la verdad y la autenticidad y un compromiso real con el desarrollo social. No obstante, el líder alquimista también presenta debilidades, como perder de vista los objetivos y el propósito de la empresa en su empeño por mejorar el mundo.

Nivel 8: el irónico

Solo el 0,5% de los altos cargos encuestados disponen de una visión holística que les permita comprender todo el conjunto de variables y factores que tienen lugar al dirigir una empresa.  Estos líderes son capaces de dar sentido a las diferentes perspectivas e integrar a todos los stakeholder en la consecución de un propósito elevado, inspirando a los grupos de interés y motivándolos a dar lo mejor de sí mismos. Su amplia visión les hace afrontar y superar los cambios de forma positiva, sin dejar de lado los principios de justicia, equidad y benevolencia que promueve en todas sus relaciones. No obstante, su extraordinaria forma de entender el mundo puede provocar que sean vistos erróneamente como personas que no se preocupan los problemas comunes de los demás.

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