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Objetivos de la empresa: ¿por qué vender no es el verdadero propósito?

¿Qué es lo que diferencia a una empresa visionaria de otra mediocre? No es el beneficio económico, sino la existencia de un propósito superior dentro de los objetivos de la empresa lo que impulsa a las compañías hacia la excelencia.
Tener claro cuál es el propósito final al que dedicas el tiempo y la energía es la piedra angular de una cultura de la empresa, es la razón de ser más allá de generar ingresos y lo que, casi siempre, provoca que consigas más beneficios de los que jamás pensaste”, sostiene Roy M. Spence en su obra It’s Not What You Sell, It’s What You Stand For.

Objetivos de la empresa: ¿por qué vender no es el verdadero propósito?

¿Por qué los objetivos de la empresa empiezan con un propósito elevado?

En el libro, el autor explica cómo aquellas compañías que cuentan con un propósito elevado actúan con más claridad y pasión y, gracias a ello, todo adquiere un sentido y fluye de forma natural, mientras que las empresas sin esta visión de sus objetivos principales resultan caóticas y carecen de razón de ser, por lo que cada paso que dan resulta un tortuoso camino, al no contar con una dirección definida.

Así, una organización sin un propósito elevado dedicará sus esfuerzos a trabajar año tras año cumpliendo tareas. Puede que consiga un éxito más o menos razonable, pero el hecho de contar con un objetivo por encima de la compañía y de sus miembros aporta una serie de beneficios, recopilados por Spence, que allanan el terreno hacia la excelencia:

  • Resulta más fácil tomar decisiones, pues serán los objetivos de la empresa los que marquen la dirección correcta. El proceso se simplifica: si el proyecto entronca con el propósito elevado de la compañía, se lleva a cabo; si no lo satisface, se descarta. “Las empresas con un propósito ven el mundo a través del lente de este: si un movimiento es relevante para su propósito, lo hacen. Si no es así, no lo hacen”, concluye el escritor. Este mecanismo opera en cualquier ámbito de la organización, desde los procesos de selección o promoción o la ampliación de la cartera de servicios hasta la introducción de nuevas políticas de personal o la planificación de actividades lúdicas para los empleados.
  • Incrementa el rendimiento empresarial. Jim Collins and Jerry Porras, en su obra Built to Last, demostraron que aquellas organizaciones que cuentan con unos valores firmes consiguen un rendimiento 15 veces superior al resto de empresas del mercado y 6 veces por encima de sus competidores directos.
  • Potencia la creatividad y la innovación. Cuando todos los integrantes de una organización tienen un propósito elevado para mejorar el mundo, los índices de creatividad se disparan, ya que los empleados buscarán nuevas formas para conseguirlo. No se trata de fabricar un producto o satisfacer un servicio para cubrir la cuota de trabajo asignada, sino de aportar valor a la sociedad y plantearnos en todo momento cómo podemos conseguirlo.
  • Aporta solidez en tiempos de crisis. Una empresa sin unas metas principales navegará a la deriva en tiempos tormentosos, intentando adaptarse a las nuevas circunstancias del día a día y luchando contra cada competidor que surja. En cambio, si existe un propósito elevado el barco tendrá un rumbo claro, independientemente de cuán grande sea el temporal.
  • Acerca a la compañía a la realidad. Existen empresas que, ante la falta de unos valores definidos, tratan de crear artificialmente una imagen de marca. Sin embargo, los vendedores de humo no pueden llegar muy lejos, ya que al final la niebla se disipa y queda a la vista la verdadera identidad. En las compañías conscientes, por el contrario, los pilares están sólidamente cimentados sobre un propósito real y es sobre él donde recaen el resto de la organización.
  • Refuerza el compromiso e implicación de los miembros de la compañía, al trabajar por un propósito elevado en el que creen. ¿Quién no quiere dedicar su jornada laboral a algo en lo que siente pasión? Como dijo Confucio: “Busca un trabajo que ames y no tendrás que trabajar ni un día en tu vida”. Como consecuencia, aumenta la satisfacción y felicidad de todos los stakeholders, que verán recompensados sus deseos gracias al buen funcionamiento de la organización.
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