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Planificación estratégica: es hora de la disrupción

Visión es lo que requiere una buena planificación estratégica. Visión para adaptarse a las nuevas circunstancias de un escenario que cada vez evoluciona a un ritmo más vertiginoso e innovar para sobresalir en un mercado altamente competitivo.

Planificación estratégica: es hora de la disrupciónComo señala Fredy Kofman en su libro La empresa consciente: “El conformismo, la falta de energía y la inercia son la norma. Las invitaciones a la adaptación y la innovación son ignoradas; las personas se niegan a proponer soluciones que podrían desafiar las normas y creencias establecidas. La tendencia predeterminada es el pensamiento encasillado, en lugar de la propuesta de ideas que superen los límites tradicionales”.

Es aquí donde entra en juego la disrupción en el Capitalismo Consciente, la necesaria rotura de los cánones establecidos para mejorar la efectividad de la empresa, incrementar la calidad de los productos o servicios, reducir la rotación de personal, impulsar la competitividad, promover la mejora continua y fomentar el crecimiento individual y organizacional.

A la hora de elaborar la planificación estratégica de la compañía, los líderes conscientes no se dejan atrapar por su egocentrismo, sino que asumen que su perspectiva y sus opiniones son parciales y pueden estar, en parte equivocadas, por lo que saben la importancia de incorporar otros puntos de vista que complementen sus ideas. ¿Por qué vamos a continuar con un modelo ineficaz en el que la toma de decisiones es unilateral y no consensuada?

Para Kofman, el desarrollo de la planificación estratégica pasa por la implantación de un modelo mental de aprendizaje mutuo a través de las siguientes acciones:

  • Llegar a soluciones consensuadas. Vistas las limitaciones individuales a la hora de planificar, las empresas conscientes apuestan por integrar dentro de este proceso al resto de stakeholders. Se trata de cambiar la mentalidad del “yo tengo razón” al “qué se me escapa”, de convertir las discrepancias entre los diferentes grupos de interés en acuerdos que integren las preocupaciones de cada una de las partes, de llegar a una decisión que -aunque no sea la mejor en opinión de cada persona- es aceptada por todos. Como expresó el poeta británico Alexander Pope, “errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios”.
  • Buscar el éxito global. De este modo, las decisiones que se adopten serán mejores, pues contendrán diferentes enfoques, y se potenciará el compromiso de los grupos de interés, al ser tenidos en cuenta.
  • Escuchar las aportaciones. Dejémonos influenciar por lo que los demás tienen que aportar para la mejora de la compañía e incorporemos las buenas ideas que provengan de otras personas. Al final, una planificación estratégica basada en la colaboración redundará en beneficio de la organización.
  • Potenciar la autonomía y responsabilidad de los miembros. En la empresa consciente, el objetivo no es imponer normas o conductas, sino trasladar las políticas y estrategias, previamente acordadas, y alinear a los stakeholders con dichos objetivos. Para ello, es necesario tener en cuenta la propia responsabilidad de los individuos, dejándoles espacio para que sean dueños de sus actos.
  • Integrar la parte emocional. Como seres humanos, los integrantes de una compañía están fuertemente influenciados por sus sentimientos. Aceptar que los comportamientos tiene un carácter emocional es el primer paso para comprender a los demás e integrar sus opiniones en la planificación estratégica.

A nivel práctico, ¿cómo podemos desarrollar una planificación estratégica disruptiva? Según un artículo para Forbes de Larry Myler, conferenciante y experto en estrategia empresarial, existen una serie de consejos a la hora de abordar este desafío:

  • No esperar al cambio para iniciar el cambio. Ser disruptivo supone marcar un nuevo camino para hacer las cosas, así que de nada servirá esperar a que otra compañía encuentre esta senda.
  • Adelantarse a la competencia. En el mismo sentido, la disrupción requiere de grandes dosis de observación, para estudiar qué están realizando las otras organizaciones del sector y cómo podemos mejorar.
  • Permanecer alerta. ¿Qué dicen los consumidores sobre sus necesidades y expectativas? ¿Qué requieren los trabajadores para estar satisfechos y comprometidos? ¿Qué herramientas están surgiendo que puedan contribuir a la eficiencia de la empresa? Los líderes conscientes no se estancan en el hoy, sino que miran hacia el futuro.
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