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Cómo rechazar un trabajo: una decisión consciente

Capitalismo Consciente
Tiempo de lectura: 4 minutos

En los tiempos que vivimospuede parecer extraño plantearse cómo rechazar un trabajo. Sin embargo, se trata de una decisión que, en ocasiones, conviene tomar y merece la pena hacerlo de la mejor forma posible.

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Quienes saben cómo rechazar un trabajo, ante todo, tienen claros los motivos por los que deciden no seguir adelante con la propuesta recibida y declinar la oferta. Además, cuentan con su propio método de análisis, que les permite evaluar la situación y comprender que no es conveniente avanzar por ese camino.

como rechazar un trabajo

Cómo rechazar un trabajo. La decisión que beneficia a todas las partes

La presión que impone el mercado, a veces, parece complicar el propósito de quienes consideran que la oferta que acaban de recibir no es para ellos. Cómo rechazar un trabajo en un momento en que la competencia está a un nivel tan alto. Por supuesto que a nadie le sobran unos ingresos extra, pero, como en todas las decisiones que se toman de forma consciente, la rentabilidad no tiene la última palabra.

En primer lugar, hay que plantearse cuáles son las razones que pueden llevar a declinar una propuesta empresarial, ya sea mercantil o laboral:

  • La imposibilidad de cumplir con las expectativas de quien hace la oferta, por no podérsele ayudar o no estar en disposición de brindarle el servicio que realmente necesita. Siendo conocedor de la disparidad entre la propuesta de trabajo y los medios /recursos /capacidades disponibles para comprometerse en firme, la decisión más ética es dar un paso atrás.
  • La diferencia cultural. Cuando se trata de algo insalvable hay que empezar a pensar en cómo rechazar un trabajo. Como individuo consciente, sabes que tu esfuerzo está dedicado a una meta profunda y, cuando ese propósito elevado no se comparte por la otra parte de la ecuación, es preferible buscar oportunidades lejos de allí.
  • El problema de rentabilidad. Puede deberse a los elevados costes de llevar a cabo el proyecto que se ofrece, a la sospecha de falta de solvencia o dificultades para realizar el pago de quien hace la propuesta o a las implicaciones negativas que asumir la carga de trabajo asociada tendría para otras iniciativas en marcha o potenciales. En cualquiera de los casos la conclusión es la misma: no hay que comprometerse con una opción que no beneficia al negocio, puesto que, entonces lo perjudica.

Pensar en las formas de rechazar un trabajo nos lleva al sentido común. La transparencia, la sinceridad y la educación no pueden faltar. Hablando desde el respeto se pueden dar las explicaciones que aclaran por qué se declina el proyecto.

Tan importante como expresar la negativa a comprometerse con la iniciativa planteada es el buscar el modo de ayudar a quien trataba de contar con nuestro apoyo, visión y profesionalidad. Una forma de hacerlo es buscando alternativas, para que la otra parte tenga a quién recurrir.

Quienes saben cómo rechazar un trabajo de forma consciente no pierden oportunidades comerciales, sino que ganan la posibilidad de poder volver a ser requeridos en el futuro. Además, con la integridad que muestran al tomar su decisión, corroboran la solidez de los principios detrás de cada una de sus acciones, algo que genera respeto y les define.

Cómo rechazar un trabajo ya aceptado

Seguramente, todos estamos de acuerdo en que cumplir con lo acordado es la mejor opción, tanto en el ámbito profesional, como fuera de él. Sin embargo, no todos los proyectos son iguales, ni todos los clientes adecuados para el negocio. Por eso, a veces hay que preocuparse de encontrar el modo como rechazar un trabajo después de aceptarlo.

Hay una regla muy simple para hacerlo con integridad y es que, cuando llegue el momento de decir «no» a un cliente, no se le deje con las manos vacías. Existen formas de guiar al cliente hacia el éxito una vez que se ha decidido a no realizar el trabajo uno mismo. Optar por alguna de ellas es beneficioso para la propia imagen del negocio y también contribuye con esa empresa que ha confiado en uno, como primera opción.

Buscando alternativas a ese cliente al que se acaba de dejar en la estacada se le ofrece el valor que, finalmente, no se le podrá aportar personalmente.  La idea es compartir el conocimiento y la experiencia, como hacen quienes saben cómo rechazar un trabajo ya aceptado con elegancia.

Estos profesionales, acompañan su confirmación de abandono del proyecto con:

  1. Una recomendación. Si te gusta el proyecto, los plazos son inasequibles y el presupuesto no parece viable, se puede recomendar a otro profesional. Pequeñas empresas, autónomos y freelances son ejemplos de a quienes se puede referir a los clientes en esta situación. Dependerá de ellos hacer la conexión, pero al menos no se les deja del todo colgados. Recomendar a otra persona evitará también que te sientas culpable después de rechazar su proyecto. Aunque, si realmente no ves la oferta viable o no te parece, al final, tan atractiva, en vez de recomendar a otros profesionales se pueden ofrecer otras alternativas al cliente.
  2. Un apoyo. Si no se puede recomendar a nadie para el proyecto, es buena idea proponer al cliente algunos recursos útiles. Desde tutoriales en línea que contribuyan a educar al cliente sobre un tema relevante, a servicios disponibles para cubrir sus necesidades, siempre hay que pensar en recomendar cualquier recurso que pueda ayudarle a alcanzar sus objetivos. Con más tiempo, conviene realizar un seguimiento de las preguntas que los posibles clientes suelen hacer y los tipos de proyectos que proponen, para ir recopilando una lista de recursos útiles que estén listos para recomendar en caso de ser necesario cuando se rechaza un proyecto.
  3. Una alternativa. Cuando el cliente no tiene un gran presupuesto o cuando hay una manera de satisfacer sus necesidades sin tanta experiencia de le puede proponer que se encargue él mismo de llevar a cabo la tarea, explicando los pros y contras y facilitando información acerca de presupuestos, soluciones y servicios de interés.

Saber cómo rechazar un trabajo permite al empresario o freelance ganar algo de tiempo para dedicar a proyectos que se ajustan mejor a sus planes. También deja espacio para el desarrollo empresarial interno o proyectos personales. Si tu instinto te dice que es una mala idea aceptar el proyecto, el presupuesto no es apropiado, los plazos son demasiado ajustados, la cultura de empresa se aleja de los propios valores o no se cuenta con las habilidades o la experiencia adecuadas para el trabajo, lo mejor es declinar la oferta.

Créditos fotográficos: BrianAJackson

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