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El control interno es importante, pero no más que la autorregulación

Capitalismo Consciente
Tiempo de lectura: 3 minutos

Muchas veces, cuando tratamos de reforzar el control interno, estamos perdiendo la oportunidad de desarrollar algo mucho más importante: la autorregulación. Pese a que a veces se usan indistintamente, no son dos formas de decir lo mismo, existen diferencias entre ellas que son importantes.

 

¿Qué es el control interno?

Cuando nos emocionamos, la parte impulsiva de nuestro cerebro (el sistema límbico) toma el control y la parte racional (la corteza prefrontal) pasa a un segundo plano. Cuando nos calmamos, los roles vuelven a la normalidad y el pensamiento racional tiene la oportunidad de prevalecer.

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A menudo, cuando las personas piensan en el autocontrol, intentan obligar al cerebro a ignorar o ahogar las emociones negativas. La forma más sencilla de hacer esto es haciendo cosas como respirar profundamente o contar hasta diez. Otros métodos para aplicar el control interno son encontrar formas de distraernos o tomarnos un momento para considerar las consecuencias de lo que se está haciendo.

Si bien todas estas estrategias pueden ayudar en este momento en diversos grados, no resultan del todo efectivas porque dependen de la corteza prefrontal para tomar decisiones que la ayuden a anular el sistema límbico.

El problema es que cuando alguien se siente molesto, su cerebro ya ha permitido que el sistema límbico tome el control, por lo que la parte racional del cerebro está en una desventaja significativa.

Ahí es donde entra en juego la autorregulación.

 

¿En qué se diferencian el autocontrol y la autorregulación?

El autocontrol trata de inhibir los impulsos y las emociones; la autorregulación se centra en reducir tanto la intensidad como la frecuencia de esos impulsos. En muchos sentidos, el control interno es solo una faceta más de la autorregulación, que es mucho más valiosa a largo plazo.

 

El papel de la autorregulación

El simple hecho de tratar de forzar las emociones cuando surgen, si bien es potencialmente útil en el momento, está preparando al individuo para el fracaso. Para autorregularnos, primero tenemos que identificar las tensiones que provocan emociones negativas y trabajar para reducirlas o eliminarlas.

Quienes desean autorregularse necesitan:

  1. Ser capaces de reconocer las cosas que les molestan.
  2. Saber cuáles son las herramientas que les ayudarán a lidiar con ese estrés de manera efectiva.

La autorregulación no solo evita la escalada dl conflicto, sino que resulta esencial para asegurarse de que las personas puedan funcionar bien trabajando en equipo.

control interno

¿Qué es la autorregulación?

La autorregulación es una habilidad que permite a las personas controlar sus emociones, comportamiento y movimiento corporal cuando se enfrentan a una situación difícil. También les permite hacer eso mientras se mantienen concentrados y prestan atención.

Quienes carecen de esta habilidad actúan impulsivamente en una situación emocional. Y después del hecho, pueden darse cuenta de lo que deberían haber hecho en su lugar.

Afortunadamente, todos tenemos un punto de ajuste de autorregulación, aunque no s el mismo en todas las personas. Para mantener ese nivel de control, necesitamos:

  1. Realizar un seguimiento de los cambios en nuestro entorno.
  2. Evaluar cómo nos sentimos y reaccionamos.
  3. Compararlo con nuestro punto de ajuste.
  4. Ajustar para volver a ese punto.

La autorregulación es una habilidad que se desarrolla con el tiempo y está íntimamente relacionada con la resistencia al cambio. Desarrollar el control interno, primero, y después, la autorregulación aleja la ansiedad y la frustración de nuestra vida y ayuda a tomar mejores decisiones, basadas en una interpretación acertada de la información que les llega de los sentidos.

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