Estilos de liderazgo: del modelo militar al líder misionero

Redacción
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El tercer pilar del Capitalismo Consciente recae sobre el liderazgo, un elemento que, bien desarrollado, es capaz de afectar a la calidad de las vidas de todas las personas que, de un modo u otro, están vinculadas con la empresa. Pero, ¿cuál es el modelo más apropiado dentro de los diferentes estilos de liderazgo existentes?

Estilos de liderazgo

En su obra Conscious Capitalism, Raj Sisodia y John Mackey consideran el liderazgo como el factor más importante del Capitalismo Consciente: “Sin un liderazgo consciente, nada más importa. La mejor y más consciente corporación puede convertirse en cenizas y ser destruida si contrata o promueve al tipo equivocado de líderes”.

En la actualidad, el sector empresarial es dirigido por distintos estilos de liderazgo, desde líderes transformadores, que tratan de inspirar y motivar a sus equipos, hasta directivos ausentes, centrados en satisfacer sus intereses individuales por encima del propósito elevado de la compañía. ¿Con cuál nos debemos quedar?

De los estilos de liderazgo militar y mercenario al misionero

Como señalan los impulsores del Capitalismo Consciente, históricamente, las empresas se han organizado y funcionado bajo un modelo militar, donde la ambición y el poder son las motivaciones que priman en la selección y designación de los altos directivos.

Sin embargo, este entorno de agresividad y rivalidad convierte a las compañías en campos de batalla donde el comportamiento de los profesionales se basa en la premisa de que “solo los mejores guerreros son los mejores líderes”. Como consecuencia, el propósito, los valores y la visión de la organización, así como el cuidado de los stakeholders, se diluyen frente a un reforzamiento de los intereses particulares de los altos directivos.

Los CEOs y ejecutivos pasan, bajo este paradigma, de cobrar sueldos mediocres a recibir desorbitadas nóminas y acciones, de modo que lo que inicialmente era un sistema militar se convierte en un modelo mercenario, donde los altos cargos ‘se venden’ al mejor postor, sin denotar atisbo de pasión por el proyecto en sí ni preocupación por su buena marcha a largo plazo. Su único objetivo pasa por conseguir buenos resultados financieros con los que beneficiar a los shareholders, grupo de interés del que ellos forman parte, adoptando para ello decisiones que dañan gravemente la empresa.

En cambio, los negocios conscientes están dirigidos por líderes con madurez emocional y espiritual, profesionales que están motivados por el servicio al propósito elevado de la compañía y los intereses de todos los grupos de interés, no por un enriquecimiento personal. “Desarrollan e inspiran, orientan y motivan y guían a través del ejemplo”, apuntan Sisodia y Mackey.  Son, parafraseando a Mahatma Gandhi, “el cambio que desean ver en el mundo”.

En este sentido, el liderazgo consciente, dentro de los estilos de liderazgo, está marcado por un sentido muy fuerte de moral y coraje para conseguir desarrollar una perspectiva holística sobre el mundo que les permita aportar valor, no solo hoy, sino también en el futuro.

Características del liderazgo consciente

El liderazgo consciente, por tanto, “un proceso por el cual una persona determina un objetivo que deberán lograr otras personas y las motiva a perseguir la concreción de ese objetivo con eficacia y  compromiso pleno”, como recoge Fredy Kofman en su libro La empresa consciente.

¿Cómo se reconoce este modelo dentro de los estilos de liderazgo? En concreto, el líder consciente se caracteriza por las siguientes cualidades:

  • Inteligencia múltiple. No solo posee un alto cociente intelectual, sino que también ha desarrollado otros aspectos, como la inteligencia emocional, la espiritual y la social.
  • Espíritu de servicio. En este modelo, el líder no considera que los demás deben trabajar para satisfacer sus necesidades, sino todo lo contrario: se sienten empujados a servir y ayudar a todos los grupos de interés como parte de su misión.
  • El liderazgo consciente conlleva el valor para hacer lo que se considera correcto independientemente de las circunstancias, aunque supongan un coste personal.
  • Capacidad de amar y cuidar. Estos directivos son capaces de expulsar el temor y el miedo de las políticas empresariales, generando confianza y seguridad entre los stakeholders.
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