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Llegar tarde al trabajo: más que un incumplimiento

Capitalismo Consciente
Tiempo de lectura: 4 minutos

Llegar tarde al trabajo es un incumplimiento del contrato cuando los retrasos se producen de forma reiterada. Esta falta podría dar lugar al despido del empleado que reincide en su impuntualidad y roba minutos a su jornada laboral faltando a su puesto a primera hora. Sin embargo, en el ámbito de una cultura consciente no se debería simplificar. ¿Por qué suele el trabajador llegar tarde al trabajo? ¿Expone alguna razón? ¿Es justificable? Detrás de la falta de puntualidad pueden esconderse causas sobre las que convenga actuar para evitar males mayores que perjudiquen a la salud de la organización, y de sus miembros.

¿Por qué ningún empleado debería llegar tarde al trabajo?

Llegar al trabajo tarde de forma puntual es algo que puede sucederle a todo el mundo. Avisar lo antes posible a la empresa de la situación, disculparse por las molestias que el retraso pueda causar y confirmar la hora prevista de llegada solucionan el problema, sin que éste tenga mayor trascendencia.

 

Llegar tarde al trabajo es un incumplimiento del contrato

cyano66

Sin embargo, cuando no es la excepción sino la norma, llegar tarde al trabajo se convierte en un problema que adquiere dimensiones diferentes.

Desde el plano de los compañeros de trabajo, el que un miembro del equipo suela llegar al trabajo tarde tiene las siguientes implicaciones:

  • Tener que asumir alguna de sus tareas.
  • Tener que responder ante clientes, superiores u otros compañeros por algo de lo que esa persona se estaba encargando.
  • Sentirse discriminado, puesto que, como se ha llegado puntualmente al trabajo, no se ha podido dedicar tanto tiempo como la persona que se retrasa a asuntos propios.

Los conflictos pueden aparecer, por el hecho de que se produzca una situación de este tipo de forma repetitiva, pero también si existe desacuerdo con respecto al modo en que la empresa gestiona esa falta.

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Los responsables de la organización pueden sacar conclusiones erróneas sobre la persona que insiste en llegar tarde y pensar que no se organiza bien, que le falta autoconocimiento o empatía o que no tiene la suficiente fuerza de voluntad. Estas valoraciones jugarán en contra de la trayectoria profesional del individuo en cuestión, que seguramente quedará relegado a la hora de pensar en ascensos o nuevas oportunidades.

Llegar tarde al teletrabajo: ¿es posible?

Una reciente encuesta revela que el 25 % de los empleados llega tarde al trabajo al menos una vez al mes. El 38% de esos empleados que llegan tarde tienen entre 18 y 34 años, mientras que el 36% tiene entre 35 y 44 años. De hecho, este problema abarca dos grupos de edad de la fuerza laboral, afectando también a las plantillas flexibles, las que trabajan en base a un modelo híbrido.

Desafortunadamente, el seguimiento de la asistencia y el horario de los empleados puede ser aún más difícil en un entorno de trabajo remoto.

Aunque puede parecer un desafío hacer cumplir la puntualidad cuando se gestiona un equipo que no acude a diario a la oficina, es posible evitar que los empleados cojan la costumbre de llegar tarde al trabajo online, si se utilizan los métodos correctos, entre los que se encuentran:

  • Definir una política de asistencia. Hay que acarar qué es «llegar tarde al trabajo online». ¿Es hacerlo 5 minutos después de la hora marcada como inicio de la jornada? ¿Es no hacerlo algunos antes de ese momento? Siempre es recomendable que la política tenga previsto un «período de gracia» que permita algunos minutos de retraso. Además, debe indicarse la cantidad de veces que los empleados pueden llegar tarde antes de que sea necesario tomar medidas disciplinarias.
  • Evaluar el problema. Hace falta asegurarse de que los trabajadores remotos entiendan que se espera de ellos que sean puntuales. También es cierto que conviene considerar las interrupciones domésticas, como el cuidado de los niños y los problemas de red, por ejemplo. Otro aspecto a tener en cuenta es la evolución de los hábitos de cada empleado. ¿Hay alguno que se conecta siempre tarde cuando antes de la flexibilidad era puntual? En ese caso, en lugar de tomar medidas inmediatas, debería entenderse la causa raíz del problema. Es posible que el paso al trabajo remoto le haya dificultado equilibrar sus compromisos. Tal vez la configuración actual no funcione para esa persona y, por tanto, sea preciso encontrar una mejor solución.
  • Habilitar herramientas. La gestión de hojas de tiempo manuales no debería sumarse a la carga de trabajo de la plantilla remota. Hoy día, existen soluciones tecnológicas como servicios de alertas o software de seguimiento de tiempo, que simplifican gestionar los horarios, facilitando también el cumplimiento (hay que recordar que es una obligación para la empresa tener registradas estas horas).

¿Cómo debe actuar la empresa cuando un empleado suele llegar tarde al trabajo?

Sin embargo, a pesar de que llegar tarde al trabajo es una falta recogida en el Estatuto de los Trabajadores como constitutiva de despido disciplinario (artículo 54), si se produce de forma repetida; hay que valorar la situación y buscar soluciones.

¿Por qué perder el potencial de la persona que suele retrasarse e incurrir en las complejidades de un proceso de reclutamiento para sustituirle? En ocasiones, es posible ir hasta el fondo de la cuestión y evitar que desemboque en absentismo y rotación, cuando se averigua a qué son debidas las faltas de puntualidad.

Cada causa tendrá una solución posible:

  • Si el empleado tiene una gran carga familiar, puede ser que el origen de sus faltas esté ahí. En ese caso, podría plantearse una mayor flexibilidad.
  • También podría tratarse de una reacción ante el mal clima laboral, lo que exigiría una revisión más a fondo de la empresa que permitiera atajar el problema y prevenir la aparición de otros nuevos.
  • El desconocimiento de las reglas de la compañía puede llevar a los nuevos empleados a cometer errores de este tipo. En este caso, la claridad en la información y la asertividad en la explicación solventarían la dificultad.
  • La decepción ante una decisión tomada por la empresa o frustración por no alcanzar las metas podrían llevar a la persona a adoptar una actitud pasivo – agresiva de este tipo, que debería resolverse mediante la comunicación.

En cualquier caso, llegar tarde al trabajo implica una falta de respeto que no debería ser aceptada en ninguna compañía. El respeto es uno de los pilares de una cultura empresarial sólida, y así hay que transmitirlo a la plantilla.

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