Millennials y los estilos de liderazgo de Goleman

Capitalismo Consciente
Tiempo de lectura: 5 minutos

Los estilos de liderazgo de Goleman definen, no solo los rasgos de personalidad y características de la forma de gestionar de cada líder, sino que también correlacionan cada uno con el efecto que tienen en el clima de la empresa, y, por tanto, en sus resultados.

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Hoy día, sabemos que es posible y recomendable alternar entre unos y otros estilos de liderazgo de Goleman; que hay algunos estilos que aportan más beneficios a la organización que el resto y que, en lo que respecta a los millennials, hay que tener clara la importancia de la comunicación, la participación y la retroalimentación.

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Diferencia entre jefe y líder

¿Un buen jefe es automáticamente un buen líder? ¿Cuál es la diferencia entre liderazgo y gestión? La principal diferencia entre líderes y jefes es que los líderes están rodeados de personas que los siguen, mientras que los gerentes tienen personas que trabajan para ellos.

El dueño de un negocio exitoso debe ser un líder y un gerente fuerte para que su equipo se una a él y le siga hacia su visión de éxito.

El liderazgo consiste en lograr que las personas entiendan y crean en su visión y trabajen con uno para lograr sus objetivos, mientras que la gestión se trata más de administrar y asegurarse de que las cosas cotidianas avancen como deberían.

Hay muchos rasgos que definen la fortaleza de un líder, aunque los que resultan clave son:

  • Honestidad e integridad: son cruciales para ganarse la confianza de las personas y lograr que quieran acompañar al líder en su viaje.
  • Visión: es preciso tener claro dónde se está, a dónde quiere ir y saber transmitirlo al equipo para trazar un camino hacia el futuro.
  • Inspiración: inspirar a los que rodean al líder a ser todo lo que puedan, asegurándose de que entiendan su papel en el panorama general es clave para el éxito.
  • Capacidad para desafiar: no hay que tener miedo de desafiar el statu quo y hacer las cosas de manera diferente.
  • Habilidades de comunicación: mantener informado al equipo y ser honesto al comunicar cualquier obstáculo haya que enfrentarse en el camino es necesario.

Algunos de los rasgos comunes compartidos por los mejores jefes son:

  • Ser capaz de ejecutar una visión: partir de una visión estratégica y plasmarla en una hoja de ruta para que el equipo la siga.
  • Capacidad de dirigir: coordinar los esfuerzos de trabajo diarios, revisar los recursos necesarios y anticipar las necesidades por llegar.
  • Gestión de procesos: establecer reglas de trabajo, procesos, estándares y procedimientos operativos.
  • Foco en las personas: el buen jefe cuida a su gente, conoce sus necesidades, los escucha e involucra.

https://www.youtube.com/watch?v=1zlNC2CJ-GA

 

 

¿Cuáles son los tipos de liderazgo según Daniel Goleman?

Los estilos de liderazgo de Goleman son los siguientes:

  1. Visionario: busca movilizar a las personas hacia una visión. Funciona mejor cuando se necesita una dirección clara o un cambio. Es, de todos los estilos de liderazgo de Goleman, el que propicia un clima más positivo.
  2. Coach: se centra en desarrollar personas para el futuro. Funciona mejor cuando se ayuda a las personas y se fortalece a largo plazo. Su efecto en la organización consigue generar un clima positivo.
  3. Afiliativo: crea lazos emocionales y ayuda a mantener la armonía. Se trata del estilo más indicado para prevenir la división de los grupos humanos o para motivar a las personas en épocas estresantes.
  4. Democrático: intenta construir consenso a través de la participación. Es uno de los estilos de liderazgo de Goleman que mejores resultados da en un ambiente de trabajo donde conviven millennials y empleados de otras generaciones anteriores.
  5. Ejemplar: espera excelencia y autodirección. Este estilo es garantía de éxito cuando se busca obtener resultados rápidos de un equipo altamente competente. Sin embargo, generalmente, crea un clima laboral negativo.
  6. Coercitivo: el líder que gestiona de esta forma espera el cumplimiento inmediato de sus mandatos. Esta autoridad puede dar buenos resultados en tiempos de crisis o con personas problemáticas, pero genera un alto estrés y un clima de trabajo muy negativo.

Dado que cada estilo se adapta a una situación diferente, un buen líder debe poder cambiarlos cuando el contexto lo requiera. Un estilo de liderazgo es, pues, una herramienta, no un rasgo de personalidad. De hecho, los líderes que consiguen dominar cuatro o más, logran un mejor clima y rendimiento empresarial.

Además de eso, es importante tener en cuenta que todos estos estilos se relacionan entre sí y con la inteligencia emocional, un factor a tener en cuenta a la hora de elegir a la persona que guiará a los equipos en la empresa.

 

Rasgos que favorecen un buen liderazgo

En esta charla de John Mackey se puede tomar nota de las cualidades y virtudes de los líderes conscientes:

https://www.youtube.com/watch?v=6sD5zhSO8GI

Queda claro que hay algo que hace diferentes a estas personas que saben guiar, entusiasmar, acompañar y sacar lo mejor de quienes les rodean. Son sirvientes, pero tienen visión; se caracterizan por su humildad, aunque no les falta el coraje.

Un buen líder actúa como catalizador en la empresa, poniendo en marcha proyectos, impulsando su avance y provocando, al mismo tiempo, el crecimiento de los individuos que forman parte de ella.

Hay muchas cualidades que podrían señalarse, aunque, entre los rasgos que favorecen un liderazgo de calidad no deberían faltar la integridad, el foco, la capacidad de planificación estratégica y el impulso a la colaboración.

 

Estilos de liderazgo: de Goleman a la era millennial

Hay muchos estereotipos que surgen alrededor de los millennials. Sin embargo, dejando a un lado tendencias y titulares, el impacto que han tenido realmente los empleados de esta generación en sus gerentes y empresas es evidente.

Su sola presencia constituye aún un desafío y, al mismo tiempo, se conoce que son trabajadores valiosos. No obstante, para que su talento se ponga al servicio de la misión y visión de una empresa, tienen que darse una serie de circunstancias. Algunas están relacionadas con los estilos de liderazgo de Goleman, de los cuales, solo sería recomendable aplicar los que garanticen tres premisas:

  • Fomento de la comunicación abierta. Los trabajadores más jóvenes responden de manera más positiva cuando la empresa se comunica abiertamente con los empleados sobre las necesidades, los desafíos y los éxitos de la organización. No debería haber muchos secretos en el lugar de trabajo.
  • Participación de los trabajadores en las decisiones. Para los millennials, la toma de decisiones no tiene que limitarse a los de la alta dirección. Las decisiones clave que afectan a los empleados deben ser tomadas por ellos mismos, o al menos aceptadas por la fuerza laboral, antes de implementarse. Al involucrar a los empleados en la evaluación de un problema, determinar posibles cursos de acción y elegir soluciones alternativas, los ejecutivos encontrarán que las decisiones tendrán mayores posibilidades de éxito porque cuentan con el respaldo total de todos los empleados.
  • Retroalimentación continua para mejorar el rendimiento. A los millennials les gusta la retroalimentación no se conforman con esperar 12 meses para recibir comentarios sobre su desempeño laboral. Quieren saber dónde están y qué pueden hacer para mejorar y avanzar.

Ante el reto a los estilos de liderazgo de Goleman que supone la irrupción de los millennials en el lugar de trabajo, muchos líderes y gerentes han sentido la necesidad de mejorar en respuesta a ellos y modificar su enfoque hacia una gestión más cercana, humana y consciente.

Así lo confirma una reciente encuesta que concluye que “el 87.6% de gerentes afirmó haber cambiado su estilo de gestión al trabajar con empleados Millennials” (Amanet).

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